Escribir es una actividad lineal. Por tanto, es necesario fijar una determinada estructura para el manuscrito. En primer lugar, se debe consultar la revista en la que se desea publicar y analizar la estructura que tienen los artículos existentes. Hay que fijarse, en particular, en las diferentes secciones. En los artículos originales, generalmente, serán cuatro: Introducción (¿por qué lo hizo?), Métodos (¿Qué hizo?), Resultados (¿Qué encontró?) y Discusión (¿Qué significado tiene todo ello?). Es conveniente observar cuántos párrafos tiene aproximadamente cada sección (una estructura habitual es dos párrafos en la Introducción, siete en Métodos, siete en Resultados y seis en Discusión1 ).
Hay que comprobar si aparecen frases clave (p. ej., al final de la Introducción y al comienzo de la Discusión). La primera frase de la Introducción suele ser un «mini compendio» de todo lo que ya sabemos y, generalmente, es formularia y aburrida. Son más importantes la última frase de la Introducción («por tanto, se ha llevado a cabo...») y la primera frase de la Discusión («Nuestro estudio demuestra claramente que...»). La última frase de la Discusión debe ser una clara exposición del mensaje del artículo (tercer paso).
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