martes, 2 de agosto de 2022

Primer paso: comprender el juego de la publicación

 La capacidad para escribir un artículo científico sólo se relaciona con la capacidad para escribir otro artículo científico. No se debe considerar como una medida de la capacidad clínica o científica, la inteligencia o el valor como ser humano. Los que consiguen publicar son aquellos que tienen la motivación suficiente (véase «segundo paso») y han resuelto con éxito todo el resto de pasos necesarios para conseguir publicar.

La clave está en que el objetivo no es escribir un «buen artículo» (de hecho, existen opiniones muy diversas acerca de lo que es un buen artículo), sino escribir un artículo que el director de una revista biomédica quiera publicar. Lógicamente, el artículo debe tener un sólido fundamento científico, pero hay muchos más artículos sólidos científicamente que espacio disponible en las revistas. Los elegidos serán aquellos artículos que los directores o editores de las revistas crean que serán más apreciados por sus lectores. Por tanto, si se quiere publicar en una determinada revista se debe descubrir qué es lo que quiere el correspondiente director y satisfacer esa exigencia.

Dicho de otra forma: se trata básicamente de una actividad de venta. La tarea consiste en crear un producto (el artículo científico) y vendérselo al cliente (el director). Una vez que éste lo ha comprado (publicación) se completa la transacción y se ha resuelto con éxito la tarea. En otras palabras, se ha ganado la partida.

Segundo paso: decidir si se quiere jugar

 La calidad de un artículo científico está determinada fundamentalmente por el primer autor, es decir, por la persona que desarrolla en su mayor parte el trabajo de escritura del manuscrito. Por tanto, si se asume esta posición se debe estar seguro de que se le podrá dedicar todo el tiempo que sea necesario. Esto significa que tiene que ser algo que realmente se quiera hacer.

Hay que hacerse dos preguntas esenciales: ¿por qué se quiere escribir un artículo científico? y ¿en qué revista se quiere publicar? Hay que pensar bien las respuestas, porque una idea clara de lo que se quiere hacer y del cómo servirá de estímulo para mantener la motivación. Si no se encuentran buenas respuestas para estas preguntas, lo mejor es olvidarse de escribir el artículo y dedicarse a algo más útil (como cuidar de los pacientes) o más agradable (como leer o pasear).

Tercer paso: definir el mensaje del artículo

 Éste es un paso vital que se pasa por alto con mucha frecuencia. Hay que resistir la tentación de empezar a escribir los resultados tan pronto estén disponibles. Hay que tomarse antes un tiempo para pensar: ¿qué significado tienen en realidad los resultados del estudio? Se debe escribir el mensaje principal del estudio en una sola frase, unas doce palabras con al menos un verbo. Esto obligará a pensar con claridad, y también servirá de ayuda para elaborar el artículo partiendo de su núcleo central.

Un mensaje que el autor considere interesante no es suficiente: ¿lo considerará el director de la revista elegida lo bastante interesante también como para publicarlo? Aquí se debe tomar una decisión basada en la evidencia: habrá que buscar revistas que hayan publicado sobre ese tema (lo que resulta bastante fácil con una búsqueda automatizada) y tratar de identificar las revistas que tengan un interés evidente en el tema. Por ejemplo, revistas que hayan publicado recientemente un trabajo al final del cual se plantee la pregunta que nuestros datos están en condiciones de responder.

Por último, hay que decidir quiénes serán los coautores y ponerse de acuerdo con ellos -preferiblemente por escrito- no sólo en cuanto al mensaje y a la revista que se pretende, sino también sobre la programación del tiempo. Esto será de gran ayuda más adelante, cuando los coautores empiecen a sugerir que se empiece el trabajo de nuevo, con otro planteamiento y para otra revista.

Cuarto paso: decidir la información a presentar

 Uno de los mayores problemas cuando se escribe no es qué decir sino qué se debe omitir. Muchos científicos son partidarios del «método de la baraja»2 : se recogen todos los datos y se barajan en pantalla hasta que se consigue darles la forma de un artículo.

Hay otro método, que consiste en escribir el mensaje del artículo (tercer paso) en el centro de una hoja grande de papel. Este mensaje se va rodeando con las preguntas y respuestas necesarias para apoyarlo. Este proceso se conoce como la «técnica del plano mental»3 . Es muy útil para elegir lo que se tiene que decir y lo que puede ser omitido.

Quinto paso: fijar la estructura del manuscrito

 Escribir es una actividad lineal. Por tanto, es necesario fijar una determinada estructura para el manuscrito. En primer lugar, se debe consultar la revista en la que se desea publicar y analizar la estructura que tienen los artículos existentes. Hay que fijarse, en particular, en las diferentes secciones. En los artículos originales, generalmente, serán cuatro: Introducción (¿por qué lo hizo?), Métodos (¿Qué hizo?), Resultados (¿Qué encontró?) y Discusión (¿Qué significado tiene todo ello?). Es conveniente observar cuántos párrafos tiene aproximadamente cada sección (una estructura habitual es dos párrafos en la Introducción, siete en Métodos, siete en Resultados y seis en Discusión1 ).

Hay que comprobar si aparecen frases clave (p. ej., al final de la Introducción y al comienzo de la Discusión). La primera frase de la Introducción suele ser un «mini compendio» de todo lo que ya sabemos y, generalmente, es formularia y aburrida. Son más importantes la última frase de la Introducción («por tanto, se ha llevado a cabo...») y la primera frase de la Discusión («Nuestro estudio demuestra claramente que...»). La última frase de la Discusión debe ser una clara exposición del mensaje del artículo (tercer paso).

Sexto paso: escribir

 Muchas personas emplean demasiado tiempo en esta etapa, principalmente porque no sólo están escribiendo, sino también estructurando y revisando al mismo tiempo. Si se ha establecido previamente la estructura del artículo (como hemos sugerido en el paso anterior) se puede escribir muy deprisa: una Introducción puede llevar no más de 10 minutos, por ejemplo.

Lo importante en esta fase es no perder el tiempo preocupándose por los detalles, y obtener sobre el papel un primer borrador claro y coherente. En esta etapa es muy útil seguir el consejo del escritor americano James Thurber: «no lo escribas bien, escríbelo simplemente»4 .

Séptimo paso: volver a escribir

 Ésta es una etapa esencial del proceso. Desgraciadamente, la mayoría de las personas la llevan a cabo muy mal, porque emplean demasiado tiempo en los aspectos que menos importancia tienen. Así pues, ante todo hay que plantearse las grandes preguntas (macro edición): ¿Tiene un mensaje coherente el artículo? ¿Es adecuado el mensaje para la revista donde se quiere publicar? ¿Está el artículo debidamente estructurado? (v. «quinto paso»).

Después vienen los detalles (micro edición). Habrá que leer varias veces el manuscrito, centrándose en un aspecto específico cada vez. ¿Están los datos verificados y vueltos a verificar? ¿Cuadran las cifras? ¿Se han respetado las reglas básicas de sintaxis y ortografía? ¿Se han seguido los requisitos de las Instrucciones para autores? ¿Se han cometido erratas tontas, como poner «pariente» en lugar de «paciente» o «moralidad» en lugar de «mortalidad»? Es un trabajo muy tedioso, pero es necesario hacerlo.

Primer paso: comprender el juego de la publicación

  La capacidad para escribir un artículo científico sólo se relaciona con la capacidad para escribir otro artículo científico. No se debe co...