Se puede pedir consejo informal a los colegas acerca del artículo, pero no mucho. En vez de invitarles a que hagan tantos comentarios como deseen, conviene centrarles sobre una tarea específica. Por ejemplo: «¿Puedes encontrar algún error tonto aquí? ¿Hay alguna omisión importante? ¿Crees que los lectores de la revista lo entenderán?».
Después, el artículo debe circular entre los demás autores, una vez más pidiéndoles que realicen tareas específicas en vez de entregarles una invitación en blanco para la crítica. Conviene recordar las fechas límite que se acordaron en su momento (v. «tercer paso»). Hay que intentar que toda discusión se base en la evidencia: una argumentación acerca de si el artículo debe ser escrito en voz activa o en modo impersonal («descubrimos» o «se descubrió») se puede zanjar simplemente observando el estilo que predomina en la revista en la que se quiere publicar.
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